A veces siento la necesidad de escribir, lo hago y eso me hace sentir mejor, es como ir al psicologo o algo así. Hoy descubro esta forma de hacerlo y me gusta. Porque cuando escribo siempre siento que va dirigido a alguien incluso a mi misma. Aun no se de que voy a escribir pero hay tantas cosas... Amor, salud, viajes, alimentación, estado de ánimo etc.
Y sobre todo cuando me siento sola, sola por dentro, añorando momentos más intensos (porque este tambien lo es), pero hubo otros, otros momentos en que creí que había conocido la esencia de todo, que las cosas por fin encajaban en el puzzle de mi vida, que el equilibrio por fin había llegado, que se habían acabado las incognitas, en una palabra me senti "yo" en toda la plenitud de la palabra. Y también creí que ese era un estado de ánimo irreversible por lo que mi plenitud no tenía límites, ¡por fin! tantas dudas, tantos sinsabores, tantos sueños.... se concretaban en un instante sorprendente y real.
Tan real que la vida comenzó a cambiar para mi vertiginosamente, con el timon de la firmeza que me daban mis certezas. Y esos cambios fueron reales y positivos. Mi proceso hacia el objetivo de ser yo misma estaba empezando y me gustaba, me gustaba cada día más. Y mi timón, mi luz, mi faro me ayudaba en este proceso, escondido tras las nubes puntuales pero firme y real.